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AÑO NUEVO ¿Y AHORA QUÉ?

El pasado año hemos vivido la que se puede considerar como la peor pesadilla imaginable en los últimos años. Quién iba a decirnos al comienzo del 2020 que tendríamos una pandemia mundial por un virus desconocido y altamente contagioso, que íbamos a estar confinados, que íbamos a introducir las mascarillas como parte de nuestro vestuario o que íbamos a ver un país con un sistema sanitario colapsado, teniendo a diario cientos de muertos.

Un cambio radical en nuestra manera de realizar las tareas más habituales y nuestras costumbres, teniendo que adaptarnos a las medidas establecidas para prevenir los contagios.

Pero realmente ¿todos nos hemos adaptado y hemos cambiado?  

La mayoría hemos sido conscientes y hemos estado pendientes de lo que se iba estableciendo, para cumplir escrupulosamente con todo aquello que nos han indicado. Aunque, como suele ocurrir en todo, hay parte de la ciudadanía que decide hacer lo que le parece, poniendo en riesgo, no solo a su persona, sino a toda la población. El incivismo y la irresponsabilidad son manifiestos en ciertos individuos, complicando la existencia al resto de la ciudadanía. 

Comportamientos que han rayado en la más extrema desfachatez frente al resto de la ciudadanía y sobre todo frente a los profesionales que se han jugado el tipo, algunos incluso literalmente, por cuidar y ayudar a los demás.

Ni multas, ni sanciones, nada ha bastado para que esos inconscientes hayan cesado en su actitud de incumplir cualquier medida o recomendación establecida, pese a todas las advertencias y campañas que se han puesto en marcha para concienciar a la población.

Hemos pasado un año muy complicado, y aún nos esperan tiempos difíciles, y si no nos cuidamos entre todos, la situación podría complicarse más.

Pasan las navidades, unas fechas entrañables para los más pequeños, una fechas de bondad, buenas intenciones y buenos deseos; pero que se olvidan al pasar el día de Reyes, comenzando un nuevo año, en el que, desafortunadamente cometeremos los mismos errores del pasado, porque el ser humano parece tener incluido en su ADN, un gen que le hace repetir sus errores reiteradamente.

Los cuidados de nuestros mayores, de los enfermos y las familias han sido continuos, no han cesado, pese a todo. Cuidados que han estado a cargo de madres, abuelas, hijas, que han dedicado su tiempo para atenderlos, y para las que no ha habido gran diferencia entre periodo navideño, con el resto del año. Han preparado los hogares con adornos para alegrar un final de ese año tan triste, han elaborado cenas para esos días tan señalados, en los que no se han podido reunir tantos familiares como en otras ocasiones, y se han encargado incluso, de ayudar a los reyes magos para que a ninguno de sus familiares les faltase su regalo, y han estado ahí para que las personas a su cargo hayan estado atendidas. 

¿Y quién las ha atendido o cuidado a ellas? Pues ellas mismas. En las buenas intenciones y los buenos deseos, parece que no nos acostumbramos aún a incluir la igualdad, a dar las gracias o a pensar en quien está siempre a nuestro lado.

Reflexionemos un minuto. ¿Hemos participado en todos esos preparativos y festejos? ¿Hemos agradecido a quien los ha realizado, su trabajo y buena disposición?

Un simple gracias, no es tan simple cuando no se espera o cuando nunca se ha recibido. Resulta muy agradable y gratificante para quien lo recibe.

Año nuevo, vida nueva, suele decirse, pero este año, a priori, parece que vamos a continuar en la misma situación, ¿o no? Eso dependerá del comportamiento individual de cada persona, del nivel de concienciación que tenga y del compromiso con seguir luchando por hacer las cosas de forma diferente para tener un mundo distinto y mejor. 

Reconocer a los profesionales que han estado al pie del cañón nos hace ser una sociedad diferente; pero reconocer a las personas que siempre lo dan todo por los demás, sin pedir nada a cambio y sin ser reconocidas porque no son profesionales, nos hará ser una sociedad mejor. Debemos aprender a ser agradecidos y demostrarlo, para avanzar en la igualdad.

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